Frases Celebres de: Anatole France (Anatole Francois Thibault)

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 La duda necesita motivos, pues es posible dudar sin motivos, como lo es creer sin ellos. 

 Dudemos incluso de la duda. 

 Las gentes dichosas no conocen gran parte de la vida: el dolor es el gran maestro de los hombres. 

 Existe entre el dolor y la inteligencia una relación tan íntima que los seres más inteligentes son los más aptos [...] 

 El amor sólo florece en el dolor, las confidencias del amante no son sino gritos de angustia. 

 La necedad es el camino de la dicha, la satisfacción soberana, el mayor de los bienes en un mundo bien organizado. 

 Desear con ímpetu es casi poseer, pudiera decirse que un deseo impetuoso es tanto como la posesión sin sufrimiento y [...] 

 Vivir es desear y, según juzguemos nuestros deseos dulces o amargos, juzgaremos buena o mala nuestra vida. 

 La desdicha no se perdona en los que durante mucho tiempo fueron dignos de envidia; su derrota nos venga y nos halaga [...] 

 No es atributo del gobierno imponer creencias; debe facilitar las que existen, que buenas o malas, fueron impuestas por [...] 

 Las ideas de la víspera hacen las costumbres del mañana. 

 Llamamos buenas costumbres a las costumbres habituales; malas costumbres a aquellas a las cuales no se está [...] 

 Los únicos medios que deberían emplearse para corregir al hombre son la mansedumbre, la magnanimidad y la clemencia. 

 Es una enorme simpleza la máxima «conócete a ti mismo». Nunca nos conoceremos ni conoceremos a nadie. Crear el [...] 

 Si lo conocieras todo, no podrías soportar la vida un segundo, los sentimientos que parecen apacibles y tolerables se [...] 

 Será siempre mejor, comprender poco que comprender mal. 

 La compasión del rico hacia el pobre me parece injuriosa y contraria a la fraternidad humana. 

 Los hombres exigen al amor que se revista de forma y de colores: necesitan ver lo que aman. 

 En todo lo que nos rodea y en todo lo que nos mueve debemos advertir que interviene algo: la casualidad. 

 Es preciso en la vida reservar a la casualidad la parte que le toca. La casualidad es definitiva, es Dios.